viernes, 14 de junio de 2013

Una conversación pendiente


No era un día rutinario para nada, tenía una cita, algo nada casual, en todo caso algo formal con una amiga que no veía desde hace mucho pero que contrario a lo que se piensa si nos escribíamos muy a menudo. Ella es algo fría quizá por la misma profesión que tiene y porque ha de estar acostumbrada al trabajo agotador que cada día tiene en su clínica.
 
Quedamos en que pasaría por ella a las 8:00 A.M. Fanática de la puntualidad y yo sabiendo de su obsesión la puse a prueba llegando 15 minutos antes y en efecto, se encontraba ahí. Vestida con unos jeans azules y una blusa blanca, nos dispusimos a ir a un lugar acordado anteriormente para hablar y ver que es de nuestras vidas.
 
Empezamos a comer, hablamos y nos pusimos al día de todo ya que no es lo mismo un hahaha a una carcajada que aunque se oyera estrepitosamente sonante por todo el lugar, se veía que después de todo ella había recuperado el semblante que reconocí cuando hablábamos desde hace mucho antes.
 
En realidad tenía una duda y ya que era la mejor ocasión para hacerlo, le dije en un tono de voz un poco más sereno que me dijera como hizo para olvidarlo todo…  Entendió la pregunta y me dijo algunas palabras, las cuales no mencionaré, aunque he de decir que no fueron del total agrado para mí.
 
Sin embargo después de su pequeño discurso mofo, ya que ella bien sabe que no soy de ese tipo, me pregunto: ¿Aun crees entonces?
 
La verdad es que sí.
 
Aunque esa pregunta seguramente era su forma de venganza, en respuesta a la primera que yo le hice, cabe decir que sentí como si un vástago volviera a penetrar la herida, y que sacaba de su carcaj donde guardaba más veneno otros más para ver que tan fuerte me había vuelto, tan solo desvié mejor la mirada hice como sino doliera ya nada, pero tenía la satisfacción de saber que mis ideales aún no han sido resquebrajados, ni creo que lo serán pues a pesar de todo sigo siendo de cabeza dura, quizá para ella; un terco sin remedio.

Si me preguntan ella era la típica mujer de libros fabulosos, con la que hablabas de temas tan extraños como metafísica, filosofía y alguna que otra cosa fantasiosa. Era tan inteligentemente atrayente para quien buscará si pudiera decir un libro vivo… Sin embargo lo “Sapiens” atrayente y su balanceado toque de “Amoris” veía que se estaba terminando o más bien se esfumo. ¿Será que tan pronto agotamos las esperanzas? ¿O es que aquel era un perverso tirano que le rompió el corazón? ¿Por qué tan fría? Pero sea cual sea la causa, me es difícil pensar que alguien como ella cayera en lo que jamás imaginé.

Después de terminar el último trozo de pie de limón y beber mi último expresso nos dispusimos a retirarnos…

Me miro y dijo: Sé que duele pero la solución es ya no creer…
 
Yo no le haría caso porque difícilmente podría yo fingir como ella, y seguí entonces creyendo…
 
Nos levantamos de la mesa, y la invite de nuevo a subir a ese resquebrajado armazón de metal rojo, sencillamente me hizo pensar entonces en todo el camino hacia el parqueo y para colmo de males creía era una eternidad… ¿Cuál será su próxima estrategia?
 
Sabiendo lo que pensaba ahora me pregunto: Si no has cambiado entonces ¿Qué eres?... Y por cierto eso que haces es como fumar un cigarro...
 
 
 
P. D.: Querida Fatmé fue el expresso más amargo que pude haber tomado.
 
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*Aclaración:
 
Esta entrada es en realidad la primera parte de una entrada que mencione aquí: Ser Empalagoso

En otras palabras esta sería la parte 1 y para hacerla un poco más completa el prólogo lo encuentran aquí: Ser Romántico
 
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