jueves, 20 de junio de 2013

La vida es como una taza de café

Puede ser que la vida es como una taza de café, sabes que puedes desde el principio graduar su intensidad, si te gusta el sabor intenso le agregas más café y si prefieres el sabor más blando será menos la esencia que colocaras junto a la cantidad de azúcar que desees.
 
Al principio se torna caliente y es cuando te das cuenta de ese olor misterioso que se impregna grueso y fuerte en tu olfato que sale de ese contenido obscuro y misterioso; la temperatura corporal de tu piel contrastará entonces con la taza que acabas de tomar con las manos, entonces acercaras tus labios al borde liso de cerámica y primero con un sorbo efímero sabrás el sabor que le has dado… ¡Aunque ten mucho cuidado! No lo tomes de un trago porque te puedes quemar la lengua y eso no es para nada grato.
 
Sorbo a sorbo como pasan los días así empezaras por beber su contenido, sentirás ahora la textura, su espesor, el dulzor que ahora quizá te parezca demasiado empalagoso o algo realmente hecho al punto; entonces te felicitaras a ti mismo porque te has dado cuenta que está el sabor a cómo te lo habías imaginado, aunque si no fuera este el caso aun puedes enmendar tu equivocación con la diferencia que a veces es demasiado tarde para hacerlo y aunque lo hagas y obtengas el sabor a como lo deseaste ya habrá posiblemente bajado un poco la temperatura del agua o posiblemente confundas un poco el sabor en tu boca, sin embargo la mayoría de veces aún se puede arreglar.
 
Trataras entonces ahora de beber pequeños sorbos y disfrutar de su sabor hasta que cada uno de ellos decida agotarse… Y casi en los últimos besos que le has entregado a tu taza y que ella recíprocamente te devuelve con sabor a café, ahora comienzas a asimilar realmente ese misterioso sabor que tiene algo sumamente especial llegando así al fondo de la taza; la recompensa será la aparición de unos granos dulces mezclados con una forma de caramelo casero que serán el deleite de tu boca, junto a una mezcla  de café que no terminó de combinarse con el agua y que si lo pruebas contrastaras el sabor dulce con el amargo de cada partícula de café que se ha quedado en el fondo; entonces con una sonrisa de complicidad recordarás que no era tan malo después de todo.

 
P. D.: Un sabor similar y misterioso también: el Té Earl Grey.

 

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