miércoles, 26 de junio de 2013

¿Sabes algo? Te prometo...



Te prometo que no cumpliré mis promesas, no soy eterno mucho menos efímero, no veas lo físico porque parte de mi esencia se oculta en cada hoja del libro delgado que escondía originalmente 86 rimas de las cuales dos he comido y solo tengo 84; algo así parecido a una portada un tanto plagada de dolor y romance, no aquel que te pintan los cuentos sino aquel que se ha desangrado por algo que sentí real pero que no todo el mundo sabe.

Te prometo que me quedare escondido en aquel agujero sagrado que esconde las sombras y que guarda piedras preciosas algo mal llamado noche, porque para mí es mi luz y no es para nada una pesadilla, siempre la ame como no tienes idea; porque solo ahí comprendía que hasta en la más profunda de las obscuridades un cuarto de luna refugiaba los señuelos atrapantes de sueños  que pescan al más indeciso de los mortales.

Te prometo entonces que te escribiré en los ojos una historia de final desconocido, para distraerte y jugar mi mejor partida, que enjugara tus ojos y que después de cada mañana te hará amanecer con legañas de perlas que se convertirán en un collar que te abrazara el cuello y que veas que sin maquillaje eres más preciosa que una mañana resplandeciente o que una tarde agonizante; porque escondes tras esa piel la belleza de la melancolía.

Te prometo entonces que te dibujaré algo magnifico, con mis manos pintaré el retrato en blanco y negro de tu silueta perfecta, y los rasgos de tu rostro; para darles color con los oleos y el pastel que difumina esta realidad en algo más parecido a un sueño que me ha tocado por azar; y remarcaré entonces la tridimensionalidad con una caricia y un abrazo del cual me apoderare para llevar siempre impregnado en mis manos tu ser.

Te prometo algo…

Que solo necesito una maceta de barro, un poco de imaginación… Y tendrás un castillo también.

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