viernes, 7 de junio de 2013

Reír


Me cuesta reír… Y si lo hago es porque seguramente algo demasiado bueno me hizo hacerlo. No soy amargado… Solo ácido, como el limón o como una naranja criolla; no creo que sea tan bueno fingiendo ¿O quizá sí?

Pero si te veo y abrazo quiero que sepas que no lo estoy fingiendo, porque no soy bueno para fingir, es porque de verdad lo siento y sé que estoy seguro que contigo puedo hacerlo, me disculparas si alguna vez se me escapa el saludo, porque casi siempre cuando camino voy soñando y es una mala costumbre que difícilmente se me quitará; aunque otras veces seguramente has de estar ocupada que me veo en la necesidad de desviar la mirada y hacer como que si no vi nada.

Me cuesta reír y no le busques explicación más allá de la que yo quiero entregarte, porque después de pensarlo detenidamente, siempre que me ven después de verte, no falta quien me pregunte: ¿Por qué ríes? Porque el verte me hace saber que después de todo el día no es tan malo ya que puedo reír y ser feliz.
 
 
 
P. D.: Y esto me sabe a...


 

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