martes, 10 de diciembre de 2013

Soluciones simples



Tomar un café a sorbos y acompañarlo de versos,
para reparar un corazón que está roto.

Viajar en una hamaca y que el día pase,
para así atreverse a anestesiar el dolor.
 
Gritarle al vacío y que calle con una canción,
para que desaparezcan esas lágrimas de desesperación.

Evitar la monotonía de invocar aquello que se ha ido,
para esos monstruos llamados recuerdos.
 
Escribir historias y dibujar ilusiones tardías,
para lubricar los engranajes de una mente que ha perdido la razón.



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