jueves, 5 de diciembre de 2013

Demasiadas expectativas

Me tarde déjenme pensarlo bien, mmmmmmmm…
 
 
Si, ya lo sé casi 4 años (no me salgan con supersticiones) en conseguir respuestas; a preguntas que jamás me hicieron, y buscarle explicación a las cosas que no las tienen simplemente por la vaga voluntad que tuve en estos años de locura y uno que otro ataque de cordura.
 
Voy a llamarte “AM” pues tuve el privilegio de recuperar por un momento la memoria y que se me viniera a la mente, cuando te vi con un cirio de “cera de abeja” y una túnica blanca con la cual juraría que te mirabas como un “ángel”.
 
Como es poco el tiempo que me regalé, ya que muchas veces malgasto lo relativo del tiempo en asuntos complicados para vivir, decidí entonces… Salir a dar una vuelta ahí en la oscuridad de un licor de café.
 
Cuando te vi con aquel traje que por cierto ya no era blanco, sino que de un color “azul con arena de playa blanca” me percate que ha pasado demasiado tiempo; pues el tiempo no espera, y menos a un pedazo de gente como yo. Si me aventuré a manchar por un momento mi conciencia no fue para escaparme de la realidad inaudita que disfruto; al contrario fue para ver si de una vez por todas lograbas entender que he preferido mantener ese toque llamado “esencia” que en tiempos como estos harían reír quizá a la gran mayoría de personas que conozco ya que es extraño disfrutar vivir en una realidad estúpidamente fantástica; pues han preferido rendirse a los placeres de las masas y a la subjetividad con que adoptan el capricho de sus modas.
 
Ahora siento decirte “AM” que distas mucho, mejor dicho muchísimo; de aquella mujer con aquel cirio y aspecto angelical, no soy yo el ser más perfecto para juzgarte, pero ¿A caso no es cierto que era divertido poner en tela de duda las conductas de las que antes nos reíamos? Oh mi amor (siempre quise decirte así) desde hace cuanto que no veía tus ojos café color retablo, labios rojo dulce, piel clara con matiz a rayos de sol, y la vista perdida entre la preocupación y la alegría.
 
Lloraré porque tenía demasiadas expectativas por ti, y me sentaré quizá en una banca lo más adelante posible para que así quizá recuerdes aquella silla sencilla barnizada magistralmente, en la cual tú te sentaba y desde la cual tú me mirabas. Me arrodillaré y le pediré a Dios para que no me haga llorar de nuevo enfrente de ti y quizá me pueda enviar aunque sea tarde aquella respuesta que siempre espere sobre lo que pensabas en realidad de mi (algo que no deje de pedirle desde que te conocí), si es que él quiere escucharme; pues estoy ennegrecido similar al color ceniza de aquellos miércoles de las 6 de la tarde; aunque me cueste creerle y tener fe pues esa forma extraña con la que me pinta el destino me hace pensar que he sido condenado, a vivir con esta esencia que precariamente ha logrado sobrevivir (y que no pienso dejarla morir).
 
Mi “AM” ya no eres la misma de ayer… Pero aun así puedo decir que te seguiré queriendo; amor de mis años tardíos…
 
 
P.D.: Querida bella...
 


No hay comentarios:

Publicar un comentario