domingo, 8 de diciembre de 2013

El sueño que conocí

En días como estos suelo mentir… Me asusta la capacidad casi natural con la que me es fácil reservar mis palabras, sentimientos y uno que otro cuento que se convierte en un borrador más, que quizá algún día vea la luz o solo se duerma para siempre en mi librera del olvido.
 
Voy a arriesgarme en este día siendo casi las 2 de la mañana a crecer entre sueños y pesadillas; cosa que a menudo sustituyo por infames Sueños Lucidos que un día aprendí a controlar por mi cuenta, aunque a pesar de disfrutarlos me pregunto si quien me lo enseño en realidad quería darme un regalo o solamente ¿Regalarme un castigo que me atormentara el resto de mis días?
 
Y es que ayer en la noche todavía me preguntaba ¿Será que solo he aprendido a mentir y mejor?
 
Ya que nadie se ha tomado la molestia entonces de responderme  comenzare a crear una lista de analogías sumada a la lista de cosas que tengo que olvidar, junto con el protocolo social que he desechado desde hace mucho en el bote de basura y así se lleven para siempre mis miedos que se revuelcan en esa basura que desde hace mucho debí sacar… ¡Oh por favor!
 
 
“La vida no es esta, no es ese sueño que
conocí de pequeño”
 
 

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