miércoles, 4 de septiembre de 2013

¡Shock!


Después de haber recitado como una oración de desesperación los tipos de shock que puede haber y las causas que los originan. Ayer… ¡Si ayer! Necesitaba sufrir uno quizá lo mejor hubiera sido a media mañana o un poco antes, casi desmayaba y no por una reacción cardiogénica o neurogénica y menos anafiláctica, en todo caso la mezcla de lo anterior hubiera sido más que un lujoso coctel.

Me llama la atención saber que otras situaciones ajenas a la teoría medica te pueden acelerar el corazón hasta el punto de equivocarte y calificar mal a tu profesor (menos mal que solo era una encuesta) pues pensaba que era alguien más a quien evaluaba; y al salir de mi salón de laboratorio no pude evitar sentirme mal después de lo tan bueno que se comportó con nosotros, pero aclaro que me había equivocado y lo confundí con otra persona todo debido a este tipo de “situación” que me hizo perder el conocimiento y pasar idiotamente de un estado efusivo a uno quizá un poco maniático… Pero el punto es que si algún día puedo publicar un libro escribiré las nuevas causas que pueden hacer perder el conocimiento de forma torpe, incluso con secuelas tan devastadoras que lo peor que pueden hacer es tener en mi caso a mí, en un estado sonámbulo y quizá como dijo ayer mi doctor encargado…


 ¡Hey! Doctor ¿Alguien lo tiene shockeado?
(Acompañado de una malévola risa sarcástica)
 

Pregunta con la que solo respondí riendo con una complicidad tan natural… Pero que me hizo merecedor de recitar de nuevo los tipos de shock en media clase y que me hicieron culpar a la bondadosa alma que me debito tan buen premio, pero por supuesto aun no podía mencionar el nuevo shock que experimenté ya que la comunidad médica no lo ha consentido aun.

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