sábado, 31 de agosto de 2013

Infierno

Estoy en el cielo y a la vez el infierno… No creo que haya mucha diferencia entre el agua y fuego; después de todo a veces elijo voluntariamente quemarme u otras veces mojarme al punto que las partes distales de mis dedos se encojen y arrugan a un nivel que si empiezo a hacer "riffs" con mi guitarra de cuerdas metálicas casi que estaría suicidándome para que copiosas gotas de sangre bañen la madera obscura de cedro de cada acorde que sale de mi resonador.

No hay tiempo se está acabando y quisiera que acabara más rápido… Quisiera estar dibujando haciendo mis garabatos y quizá no pensar tanto en la perfección de cada uno de ellos (pero soy terco y busco lo contrario) ya que al final de cuentas son míos, incluso si dibujo el mismo infierno en medio de ellos… No te vuelvas tu mi infierno… ¿Y si te vuelves tu mi Cielo?

Incluso podría preferir que seas mi fuego para que me consuma, como se consume el cuerpo por una deshidratación a causa de alguna bebida etílica, para que me quemes de sed… Para acelerar el fluir de mí sangre y que estos riñones haraganes trabajen… Oh no lo creo he empezado otra vez.

Otra vez divagando en obsoletas afirmaciones, que se convierten en mi Infierno… Y me recuerdan las palabras de Cortázar que hablan del Infierno Florido que traigo en mi muñeca, que incluso creo tienen la osadía de querer mandar a qué hora debo comer y como debo disfrutar cada día… Mi mecanismo automático… Quizá mi corazón necesite entonces un…

  

“Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj.”
Julio Cortázar
 
 
 
 
P. D.: Tinieblas y luz... Luz y tinieblas...

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