lunes, 9 de septiembre de 2013

Me han preguntado...

Me han preguntado qué hago de madrugada… Es simple he estado leyendo un poco, si un libro voluminoso e interesante aunque a veces me he desviado del buen camino y cojo alguno que en realidad no tiene nada que ver con lo que debería estar haciendo; a esto creo que le llamaría tentación.
 
Esta historia se la dejo a aquellos típicos seres que suelen disfrutar la madrugada quizá con un recuerdo o aquella tostada con un café para no desmayarse en esta vigilia, para que no piensen en aquel cliché del no poder cerrar los parpados por el café de unos ojos, quizá porque alguien ha perdido ya la vista por querer atesorar algo que no es suyo… En fin…
 
Me han preguntado qué hago de madrugada… Y aún más simple es mi respuesta, me he quedado sin argumentos. No tengo excusas y quizá simplemente porque quisiera recordar cómo se levanta una mañana o solo para sentir el exquisito frio que se cala en mis huesos quizá para sentirme vivo o tal vez para pensar que no necesito que estés conmigo…
 
 
 
 
 
P. D.: ¿Qué hago ahora de madrugada?
 
 
 

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