lunes, 4 de marzo de 2013

El Salón Santana

Hoy fue un día estresante para mí pues tenía uno de esos parciales de muerte. Baje del carro camine por la plaza de la Universidad y subí, sin antes percatarme exactamente que salón era el que me correspondía, estando ya en el tercer nivel del Edificio B busque en mi cuaderno el número de Salón correspondiente, desde donde me encontraba fui pasando de salón en salón, hasta que di con aquel número mágico que buscaba… Era el Salón sin número, el famoso y solo ubicado por conocedores, El Salón Santana.
 
El por qué lleva este nombre no lo sé, pero sí sé que en ese salón inicie una de aquellas aventuras en las que te embaucas con las personas que menos te esperabas en la vida… Al entrar y ver esa luz tan característica de este lugar, a mi mente viajaron recuerdos de hace casi 3 años atrás…
 
Todavía estaba la “Columna de los Enamorados” aquella donde se escribían no únicamente frases o promesas sin sentido de pertenencia alguien, sino que insignias soeces y satíricas de los entes involucrados en problemas que no se imaginan.
 
Puedo decirles que allí recibí clases con la Dra. Deborah Escobar y no solo eso, conocí a la gran mayoría de mis amigos, muchos de los cuales, por diversas circunstancias salieron o simplemente la casualidad ya no nos pudo unir.
 
Recuerdo el haber hecho ahí una de las pruebas más decisivas de mi carrera y ganar con un punteo envidiable, y es que este lugar me dio tantas alegrías y tristezas, fue mi lugar consentido.
 
Además en este lugar aprendí a volar sin siquiera tener alas, a jugar a las escondidas, a poner en practica mis clases de Hipodermia, aprendí que no hay dos sin tres, a querer sin importar las diferencias, a ser valiente y llorar por lo que se pierde, pero sobre todo aprendí a vivir al máximo cada emoción y momento presente…
 
Este fue mi lugar de escape a la realidad, por aquí empezaba el portal a la fantasía donde estuve acompañado en su tiempo de las personas que participaban de esta locura, aquí era nuestro pequeño paraíso y que cuando alguien venía estaba esa complicidad de alguien que te dice: ¡Rápido se acerca Alguien!
 
Aquí hice mi examen el día de Hoy, pero al ver que todavía estaba escrita una frase muy particular, no pude dejar de pensar en aquella frase que en su tiempo y aun ahora evoca a unos cuantos años atrás, a la genialidad e ingenuidad de algo que trascenderá y tendrá un simple significado en tres palabras de un idioma llamado el del Amor…
 
 
 
 
 
Tout Âme Mediter
T.A.M.
 

 
P. D.: ¿Cómo te habrá ido hoy?

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