miércoles, 23 de octubre de 2013

Un día perfecto

 

Un día perfecto… Sería algo así como cualquier día, casual podría haber lluvia o quizá la ausencia de ella. Mi día perfecto no es más que aquel cuando le gane la feroz batalla a mi despertador y que no se oiga por toda la casa ese repique de timbre de colegio que ha despertado más de alguna vez a alguien en casa y después darle una media vuelta a la mezcladora y me doy una ducha de agua fría, para calmar la calentura de una noche sin luz y sin estrellas. Mi día perfecto seria leer un fragmento de la prensa que el repartidor llega a dejarme a las 5 de la mañana y encontrar la grata sorpresa que no hay más muerte ni inflación de las metas que egoístamente me propuse. Mi día perfecto no tiene que ser un fin de semana ¿Sabes algo? Podría mejor ser un lunes para que sea más caprichoso y bizarro mi gusto por lo perfecto, pues en un día perfecto después del muy querido Lunes de Chocolate; cuidaría y platicaría con mi querido bonsái el por qué soy demasiado tímido y que mis conversaciones giren a veces a un ¿Cómo estás?
 
¡Lo tengo! En mi día perfecto dejaría la timidez y falta de buen genio para ser yo alguien tan misterioso como un Yeti… Aunque tenga las manos más infértiles del planeta, aunque lograr que un bonsái llegue vivo a estas alturas es casi un completa odisea… En mi día perfecto pasaría el resto de la mañana en una hamaca, soñando en mil alegrías y encantos para poder ser una especie de mago que logre resolver el acertijo de la paradoja del Futuro como una expresión banal de lo que muere en el pasado, un Silencio que no es escrito en pentagramas pues corromperlo sería un sacrilegio a las sinfonía de un Mozart moribundo y por ultimo una Nada que no cabe en la existencia pero que ocupa un lugar en el vocablo y espacio de la existencia.
 
En mi día perfecto cocinaría pollo, porque el pollo me gusta y mucho con especias, queso y un toque de limón, que acompañaría con una limonada y un pie ¿Por qué no? De limón también y un topping de nieve de limón… En mi día perfecto saldría al parquecito que hay aquí en donde vivo, saldría con mi guitarra al hombro y cantaría a todo pulmón, me subiría en una nube y vería desde abajo para que ninguno se percate de mi presencia sigilosa, tomaría mi tabaquera anatómica para comer como un entremés un poco de limón y un poco de sal… Sin tequila porque la verdad odio tener que estar mareado para disfrutar de este perfecto día. Caería la tarde y después saldría a correr con Sky el será mi amigo que no me va a defraudar porque aun en medio de la lluvia y mis noches de desvelo me ha acompañado y al salir la noche aullaríamos los dos, para cantar de forma perruna nuestro propio Joik y que cualquiera que escuche este canto no entienda nuestra alegría de ser felices en este momento.
 
En mi día perfecto se va acercando la hora del fin, pronto la rotación terrestre marcara el inicio de otro día y mi esclavizador reloj con su tic tac tic tac, me robara la tranquilidad que hasta ahora tenía. Pronto escapemos a la cocina y pondré en mi iPod una canción para recordarte y decirme a mí que todavía falta algo para que todo sea perfecto… Estoy en la cocina sentado en el piso, he tirado un poco de sal por aquello de que a veces hay espectros llamados recuerdos que les gusta jugar sucio, aunque si ellos se comportan podríamos hacer una tregua y hacer la paz, mientras tanto escucharemos la música que a mí me gusta y aquella que a ti te gusta y que aún no la conozco y arrancaría de mi jardín unas legumbres quizás unas que sean naranjas para convertirlas en las testigos de este paso a un día más que perfecto… Que todas estas cosas serían perfectas si tu estuvieras conmigo.



P. D.: Hay veces en los que falla este mecanismo y yo aun siendo relojero y mago no puedo hacer nada...

 




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