domingo, 7 de julio de 2013

La isla de las Cosas Perdidas


En un lugar en medio de palabras sin eco… Lugar que es desconocido para la poca imaginación de los mortales; desde hace muchísimo tiempo del cual ya no tengo memoria, se reúnen las cosas perdidas.

Es una especie de isla donde se encuentra desde una calceta sin pareja, un viejo reloj de cuerdas destrozado y por qué no uno que otro sueño perdido. No es de extrañarse que todos estos personajes y muchos más se sientan felices, pues aquellos primeros dueños que los tuvieron en su haber, se han olvidado por puro descuido o solo los reemplazaron mal agradecidos.

Me contaba Calcina Calcetina que ella era la preferida de su niña, era tanta la alegría de su dueña y su orgullo su condena el tener a la preciosa Calcina Calcetina como la más bonita de sus calcetas. Fue la compañera de sus aventuras y el talismán de sus locuras.

Después de todo no la odio – me dijo – y agrego:

Sin ella no habría conocido lo exquisito de mojarse en medio de un día magníficamente lluvioso ni ensuciarse por jugar en el lodo del jardín del frente de su casa y cuando íbamos a atrapar mariposas que nunca se dejaron tomar por sus traviesas manos, sin embargo extraño… Extraño a mi compañera no sé nada de ella, ojala algún día encuentre este lugar y podamos jugar juntos de nuevo como lo hacíamos antes… Pues mi niña ella me perdió un día cuando me cambio por un par de medias negras sin vida…

Mientras me contaba todo, se deshilaba una parte de ella en forma de lágrimas.

El Viejo Reloj Moj de cuerdas estaba también pero a pesar de ser viejo no era para nada gruñón con decir que tenía un extraño tic-tac y dos botones con una perilla que según el podían detener el tiempo si descubrían la mecánica de su corazón; el tiempo fue duro con él pues a pesar de ser un auténtico pura sangre suizo, cierto día su antiguo dueño lo boto por descuido de su mesita de noche y quebró su fino vidrio; sin embargo mi amigo Moj no se dio por vencido y viéndose quebrado de su cristal de zafiro no dejo de funcionar y siguió caminando, aunque confesándome que no era para demostrar que era alguien fuerte digno de llevar grabado el nombre de una noble familia sino por el miedo que le inundaba el abandono de su amigo.

Entonces Moj como autentico mago del tiempo me dijo:

No pienses que mi dueño me abandono, yo no corrí esa magnífica suerte - y sus engranajes parecían más ruidosos que antes – Mi amigo al verme quebrado me tomo en sus manos y me decía: Antes me parecías un auténtico engreído; ahora eres un auténtico Reloj Amigo. Mi amigo no sé cómo es que no veía la fealdad de mi astillado vidrio o él estaba ciego o era solo un pobre hombre de muy mal gusto, pero para mí beneficio eso me convenía. Cierto día en la tarde después de comprar el pan para la merienda de la noche yo su fiel amigo le acompañaba bien puesto en su muñeca, cuando un par de bandidos desalmados le pidieron la chaqueta y las monedas que mi amigo llevaba él se las dio porque no había de otra; pero en un mal movimiento que hizo uno de esos bandidos al ver que no llevaba el crédito pedido, le apuñalo por la espalda y mi amigo mal herido en sus últimos momentos de agonía me dijo: Mi Viejo Reloj Amigo, perdóname por haberte tirado aquella vez de la mesita de noche, yo te hice daño, pero todo este tiempo te pedí que fueras puntual y marcaras mi vida con tus pasos tan fieles en días alegres y días tan tristes como hoy, sin embargo me veo aquí tirado y pronto partiré de esta vida así que te regalaré un nombre: Moj te llamaras pues fuiste el único… Y expiró… No sabré que más quiso decirme pero me soltó de sus manos y mi correa de cuero café junto a mi corazón metálico se perdió en medio de la obscuridad y heme aquí; yo que te cuento mi historia.

Y Moj aceleraba el ritmo, sus manecillas ya no marcaban la hora y el mecanismo de engranajes se volvía loco, por un instante creí que moriría al ver sus tres relojes segunderos marcar sin un compas definido…

Entonces Moj me dijo: Tranquilo amigo solo estoy calibrando mis engranajes que rechinan por estar ahora perdido…

Entonces seguí deambulado por este extraño lugar cuando oí un coro angelical de voces.

Y quise hablar con los Sueños Perdidos, ellos son casi la mayoría de habitantes de este extraño lugar… Los Sueños Perdidos eran una especie de espectros amables que al unísono cantaban lo que sus antiguos dueños profesaban a viento y marea…

Serian artistas, pintores, escritores, músicos hasta inventores… En fin era una gran lista la que cantaban a modo de letanía de laudes y yo solo me asombraba de cuantos sueños servían ahora de música para un lugar tan mágico como este… Habían muchos sueños desde los más locos como el sueño que quería que le gustara el chocolate amargo hasta el sueño que buscaba no odiar comer pescado, sueños como el que contaré el mejor chiste del mundo hasta el sueño de poder dejar de llorar, sueños aún más extraordinarios como el volver a coincidir en esta playa de mi vida hasta el sueño de poder olvidar para siempre y el clásico y más alegre de todos el sueño de querer regalarte un trocito de luna, hasta el sueño de vivieron felices por siempre incluso el sueño de las respuestas que jamás devuelve la luna o el sueño del sol que no despeja las dudas…

Sin embargo había un sueño; uno que siempre estaba callado que no se atrevía a decir que era y le pregunte: Oye tú porque no hablas ya que veo que no te gusta cantar.

Entonces me vio a los ojos, con una mirada tan dulce que debo confesar casi me hacía llorar; le hice un nudo a mi garganta y comprendí quien era…

No por el hecho de saber cuál era ahora su identidad sino el saber que siempre sería un gran incomprendido y quizá el hecho de conocer sino es que en su gran mayoría a esas personas que solo buscan paliar su soledad con alguien que no es el indicado… ¿Y por qué lo sabré?

Entonces me abrazo y su peso me tiro al suelo… Y en forma de una hermosa Ángel me dijo:


 No le digas a Nadie pero…
Yo soy el sueño de Encontrar el Verdadero Amor…
 
 

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