martes, 14 de enero de 2014

Mientras corría...


Hoy me reí (si es que se le puede llamar así) de mi al visualizarme tendido en el asfalto mientras estaba corriendo… ¿Pero por qué? Simple. Porque mientras estaba corriendo oí la voz de un niño que decía:
 
- Hola, hola, muchacho hola, hola. –
 
Todo esto mientras corría y como es inevitable no responderle el saludo a un niño volteé a verle y así responderle con un gesto amable y un adiós… Pero mientras hacía eso, un piedrecita traviesa se coló en mis pasos apresurados, desequilibrando mi carrera apresurada; haciéndome caer en el asfalto frio por la noche que había caído.
 
Rápidamente me levante y a lo lejos oí como reía el niño a más no poder…
 
En eso recordé; el haber fallado dos años fue tan similar a esta caída en el asfalto y el levantarme ahora, es no solo el hecho de no darme por vencido… Creo que también fue un poco de mi testaruda mente, la que jugó un papel importante para seguir corriendo no solo figuradamente en estos últimos años; sino también para que aquel niño no viera como me aguantaba las ganas de no llorar por el moretón que recién me había ganado.
 
Y fue entonces que me levante rápidamente y empecé a reírme tan airadamente, que más de alguno de los vecinos confirmo que quizá estoy un poco cuerdo (aquí te presentas señor sarcasmo) después de todo.


P. D.: Lo inspirador que puede ser que alguien te haya hecho caer... :)


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